Supervisión de Profesionales
El impacto en los profesionales del derecho y la mediación
Los juristas, mediadores, profesionales de ayuda y demás operadores jurídicos nos sentimos a menudo insatisfechos, sobrecargados y frustrados con las soluciones que podemos ofrecer a quienes acuden a la justicia demandando amparo para solventar sus conflictos.
Si no logramos conciliar posturas o mediar para lograr acuerdos, nuestro paradigma es el de la confrontación, la contienda, la guerra. Y que gane “el mejor”. Yo gano, tú pierdes. Paradigma adversarial.
La Justicia Sistémica nos muestra el modo de prestar “la buena ayuda”, aquella que es eficaz, fortalece al cliente y al profesional, y permite al mediador o jurista mantenerse en el mejor lugar posible, evitando quemarse y cargarse con los asuntos en los que interviene. Cuida nuestra salud emocional y nos enseña a dejar los asuntos en el despacho cuando cerramos su puerta.
La configuración de imágenes nos permite, en una intervención única, objetivar y sacar a la luz desde el inconsciente nuestros puntos ciegos, lograr el desbloqueo de asuntos estancados y alcanzar mayor eficacia y avances en la solución de casos.
La supervisión puede llevarse a cabo en consulta individual o en un taller grupal, pudiendo hacerse en oculto, de forma que únicamente el facilitador del taller y el cliente sepan quién representa cada rol del sistema.


Beneficios para los profesionales que intervienen en la resolución de conflictos:
- Una descarga, alivio y descanso, porque aprenden cómo prestar la ayuda más eficaz, que fortalece al cliente, ocupar el mejor lugar para ellos y dejar los asuntos en el despacho cuando cierran la puerta. Así evitan quemarse.
- Aprender los límites entre los asuntos de los clientes y los propios, evitando la afectación y estrés emocional innecesarios y la sobrecarga.
- Asumir únicamente la responsabilidad que les corresponde como profesionales, dejando con el cliente las decisiones sobre su asunto.
- Lograr relaciones equilibradas en el dar y recibir con los clientes, de forma que la relación profesional fluya adecuadamente.
- Empatizar con la parte contraria y el profesional que le defienda, para acompañar mejor al propio cliente.
- Encontrar el lugar de mayor fuerza como profesional, fortaleciendo la propia autoestima, aunque exista una resolución judicial desfavorable al propio cliente.
- Evitar autorreferirse, como algo personal, la revocación por un tribunal superior de una resolución que se adopte, así como un punto de vista discrepante en un tribunal colegiado.
- Cuidar la salud mental y emocional, ganando claridad, fuerza y autoconfianza, encontrando los recursos para ello.
- Desbloquear asuntos que no avanzan o que llevan tiempo estancados o enquistados.


