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Mi filosofía clínica
Estética con criterio biológico
La Dra. Tania parte siempre de la misma premisa: la sonrisa perfecta no existe en abstracto. Existe en relación a la cara, la piel, los ojos y la personalidad de quien la lleva. Por eso su primer paso siempre es escuchar, no proponer.
Antes de tallar un solo diente, realiza un mock-up en composite directamente sobre la boca del paciente. Esta prueba temporal permite ver y sentir el resultado antes de que sea definitivo: el paciente se lleva ese mock-up durante una semana, lo enseña a familiares y vuelve con feedback concreto.
"Solo cuando el mock-up está validado por quien lo va a llevar puesto toda la vida, empieza el tallado real."
Naturalidad sobre perfección artificial. La meta no es una sonrisa de catálogo: es una sonrisa que los demás no detecten como intervención, que respete la translucidez del esmalte original y que envejezca con el resto del rostro sin desentonar.
Cada caso empieza con un encargo claro al laboratorio: reproducir el carácter del diente natural —los microreflejos del esmalte, las pequeñas asimetrías propias de cada persona, la línea media facial respetada— en lugar de buscar una uniformidad geométrica que delate la intervención a primera vista. Es una manera de trabajar más lenta y más artesanal, pero es la única que garantiza resultados que envejecen con dignidad.