Dolor intenso espontáneo
Punzadas que aparecen sin estímulo, suelen empeorar al acostarse y a veces irradian al oído o la mandíbula. Indica inflamación pulpar activa.
Tratamiento de conductos con microscopio operatorio y técnica rotatoria moderna. Tu diente, salvado.
La endodoncia —también llamada tratamiento de conductos— es el procedimiento de salvataje que aplicamos cuando la pulpa interior del diente, ese tejido vivo que contiene nervios y vasos sanguíneos, ha sufrido una lesión irreversible. En lugar de extraer la pieza, accedemos a los conductos radiculares, retiramos el tejido afectado, desinfectamos profundamente y sellamos con un material termoplástico hermético.
El resultado es un diente sin nervio pero perfectamente funcional: mantiene su raíz, su ligamento periodontal, el hueso alveolar que lo rodea y la propiocepción al masticar. Conserva, además, lo que ningún implante puede devolverte: la sensibilidad natural de tu propio diente y su respuesta biológica.
En Sonrisanas realizamos cada endodoncia bajo microscopio operatorio Zeiss, con instrumentación rotatoria de níquel-titanio y localizador apical electrónico. Esta combinación nos permite ver con precisión milimétrica cada conducto —incluso los más finos o curvos que pasarían desapercibidos a simple vista—, elevar el porcentaje de éxito por encima del 90% a diez años y, sobre todo, garantizarte una experiencia indolora desde la primera sesión.
El procedimiento se planifica con radiografía digital intraoral, se realiza con anestesia local potente y aislamiento absoluto con dique de goma. La mayoría de pacientes nos confirman después que el momento de mayor incomodidad fue, sencillamente, la pequeña pinchadura inicial de anestesia.
Si reconoces alguno de estos síntomas, la consulta no puede esperar. Cuanto antes intervengamos, más estructura dental conservaremos.
Punzadas que aparecen sin estímulo, suelen empeorar al acostarse y a veces irradian al oído o la mandíbula. Indica inflamación pulpar activa.
El frío o el calor desencadenan una molestia que persiste varios minutos después de retirar el estímulo. La pulpa ya no puede recuperarse sola.
Una pieza que pierde su tono y vira hacia gris, marrón o amarillento intenso suele indicar necrosis pulpar tras un traumatismo o caries profunda.
Un “granito” que aparece y desaparece cerca de la raíz. Es la vía de drenaje de una infección apical que reclama atención inmediata.
Una grieta visible o pérdida de fragmento que deja al descubierto el interior rojizo del diente. Requiere endodoncia urgente antes de la restauración.
Un protocolo claro y replicable que combina diagnóstico preciso, técnica rotatoria moderna y restauración inmediata.
Radiografía digital intraoral para evaluar la anatomía de los conductos, la longitud de las raíces y el estado del tejido periapical. Confirmamos la indicación y planificamos cada movimiento antes de tocar el diente.
Anestesia infiltrativa o troncular según la pieza, complementada con técnicas intraligamentarias cuando es necesario. Verificamos que la zona esté completamente dormida antes de iniciar el procedimiento.
Aislamos el diente con dique de goma para mantener un campo estéril y, bajo magnificación del microscopio, realizamos una apertura mínima y precisa hacia la cámara pulpar, conservando al máximo la estructura sana.
Las limas rotatorias de níquel-titanio dan forma a los conductos con torque controlado. El localizador apical electrónico determina la longitud exacta de trabajo y la irrigación con hipoclorito y EDTA elimina bacterias y restos orgánicos.
Sellamos los conductos con gutapercha termoplástica y cemento sellador bioactivo. Se crea un cierre hermético en tres dimensiones que impide la reinfección bacteriana del sistema radicular.
Reconstrucción con composite o, en molares y premolares, corona en cerámica para devolver volumen, función masticatoria y estética. Se realiza en un plazo máximo de 30 días para garantizar la longevidad de la endodoncia.
La endodoncia exige trabajar en espacios de décimas de milímetro. Lo que el ojo humano no ve, el microscopio operatorio lo expone con claridad: conductos accesorios, fracturas verticales, restos pulpares que comprometerían el resultado a medio plazo.
Sumamos tres aliados clave para que cada caso resulte predecible.
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Durante el procedimiento no sentirás dolor: trabajamos con anestesia local potente y verificamos su efecto antes de abrir el diente. Tras pasar el efecto puede aparecer una molestia leve a la masticación durante 2 a 5 días, perfectamente controlable con ibuprofeno. Si hay infección activa previa, las primeras 48 horas conviene reposo masticatorio del lado tratado.
La mayoría de endodoncias en dientes unirradiculares —un solo conducto— se completan en una única sesión de entre 60 y 90 minutos. Los molares, con tres o cuatro conductos curvados, suelen requerir dos sesiones. En casos de infección activa o absceso severo añadimos una tercera visita con medicación intraconducto para asegurar la desinfección antes del sellado final.
Cuando el daño pulpar es irreversible, la única alternativa real es la extracción del diente seguida de un implante o prótesis. Sin embargo, conservar el diente natural casi siempre es preferible: mantiene la propiocepción al masticar, el hueso alveolar que lo rodea y la respuesta biológica del ligamento periodontal. Ningún implante reproduce por completo estas funciones.
Los molares y premolares posteriores casi siempre requieren corona en cerámica porque pierden volumen estructural y soportan fuerzas masticatorias muy elevadas. Los incisivos y caninos pueden restaurarse con composite directo si el daño es limitado. En la valoración te indicamos la mejor opción para tu caso y el plazo máximo aconsejable, que suele ser de 30 días.
Con una obturación tridimensional bien realizada, una restauración definitiva adecuada y buena higiene, un diente endodonciado puede durar toda la vida. Los estudios clínicos sitúan la tasa de éxito por encima del 90% a diez años. Las revisiones anuales con radiografía periapical permiten verificar la salud del tejido periapical y anticipar cualquier ajuste futuro.
Las primeras 48 horas conviene masticar por el lado contrario y evitar alimentos muy duros. Una vez colocada la restauración definitiva —reconstrucción o corona—, recuperas la función masticatoria completa, incluida la mordida de alimentos firmes. El diente endodonciado responde a la masticación con la misma propiocepción que cualquier diente vital.
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