Ausencia de una pieza
Reemplazo unitario con implante y corona individual. Conserva intactos los dientes vecinos, evitando tallarlos como exigiría un puente convencional.
Tornillos de titanio biocompatible que se integran con tu hueso por oseointegración. La solución definitiva para reemplazar piezas dentales.
Un implante dental es un tornillo de titanio grado médico, del tamaño aproximado de la raíz de un diente natural, que se coloca dentro del hueso maxilar para reemplazar la raíz de una pieza perdida. Sobre él se atornilla un pilar y, finalmente, una corona cerámica que reproduce la forma, el color y la función del diente original.
La clave está en un proceso biológico llamado oseointegración: descrito por el cirujano sueco Per-Ingvar Brånemark en 1965, consiste en la unión molecular directa entre el hueso vivo y la superficie del titanio. No hay tejido fibroso entre ambos, lo que convierte al implante en una raíz funcional indistinguible para tu organismo.
Es la única alternativa que detiene la reabsorción del hueso maxilar tras la pérdida de una pieza. Las prótesis removibles y los puentes tradicionales restituyen estética y función, pero no estimulan el hueso. El implante sí.
No todos los casos requieren la misma solución implantológica. Estos son los cuatro escenarios que tratamos con mayor frecuencia.
Reemplazo unitario con implante y corona individual. Conserva intactos los dientes vecinos, evitando tallarlos como exigiría un puente convencional.
Puente sobre implantes: dos o tres implantes pueden soportar la rehabilitación de tres a cuatro dientes seguidos con estabilidad masticatoria completa.
Técnicas All-on-4 o All-on-6: cuatro o seis implantes inclinados sostienen una arcada fija de 12 a 14 piezas. Solución para edentulismo total.
Dos a cuatro implantes con sistema de retención (locator o barra) anclan una prótesis removible y eliminan los movimientos de una dentadura tradicional.
Ningún implante se coloca sin un estudio CBCT 3D (tomografía de haz cónico) que mida con precisión submilimétrica el volumen y la densidad del hueso disponible, la posición del nervio dentario inferior, los senos maxilares y la relación con los dientes vecinos.
Junto a la imagen, revisamos tu historia clínica completa. Hay condiciones que no impiden el tratamiento, pero que sí lo modifican: las controlamos antes y durante.
La Dra. Yinelzie te acompaña desde el primer CBCT hasta la colocación de la corona definitiva.
Tomografía de haz cónico para ver hueso, nervio y vecindades.
Posición, angulación y guía quirúrgica diseñadas en software 3D.
Anestesia local, guía quirúrgica y postoperatorio reducido.
El hueso se funde con el titanio en silencio. Sin prisa biológica.
Cerámica personalizada en color y forma. La sonrisa vuelve a su sitio.
Respuestas claras y honestas. Si necesitas más detalle, agenda una valoración: explicamos con tu CBCT delante.
La cirugía se realiza con anestesia local y, en la mayoría de casos, no sientes dolor durante la intervención. Cirugía guiada significa incisión mínima: el tejido se manipula menos, se inflama menos.
En el postoperatorio puede haber molestias leves controlables con analgésicos comunes durante 2 a 3 días. La sensibilidad desaparece por completo en una semana.
Desde el diagnóstico CBCT 3D hasta la corona definitiva, el proceso completo lleva entre 4 y 7 meses. La cirugía en sí dura 45–60 minutos por implante.
El tiempo biológico no se acelera: la oseointegración necesita 3 a 6 meses antes de cargar el implante con la prótesis. Mientras tanto, llevas una provisional estética.
Con buena higiene y controles periódicos, los estudios longitudinales reportan tasas de supervivencia superiores al 94% a 13 años (Pjetursson, 2014). Muchos pacientes los conservan más de 20 años en función.
Lo que sí necesita reemplazo eventual es la corona cerámica, por desgaste natural, cada 15–20 años.
El tabaco reduce la oxigenación del hueso y duplica el riesgo de fracaso del implante. La nicotina interfiere directamente con la oseointegración.
Recomendamos suspender el consumo al menos dos semanas antes y dos meses después de la cirugía. A largo plazo, fumar sigue siendo el factor de riesgo número uno para periimplantitis.
Solo si el CBCT 3D revela volumen óseo insuficiente. En ausencias dentales prolongadas el hueso maxilar se reabsorbe (puede perder hasta 50% del volumen en el primer año sin pieza).
Si el caso lo requiere, planificamos un injerto óseo o elevación de seno maxilar previo, con biomateriales certificados. Lo evaluamos en la primera consulta sin compromiso.
El rechazo biológico al titanio puro es extremadamente raro. El titanio grado IV/V es el mismo material que se usa en prótesis de cadera y rodilla desde hace décadas, sin reacción inmunológica documentada.
Lo que sí puede ocurrir es una falta de oseointegración por infección, sobrecarga o tabaquismo intenso. En ese caso se retira el implante, se deja cicatrizar 2–3 meses y, en la mayoría de casos, se puede recolocar.
* Tasa de supervivencia clínica reportada en estudios longitudinales de implantología (Pjetursson et al., Clinical Oral Implants Research, 2014).
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