Páginas web en Barcelona hechas para traer clientes
Creamos páginas web profesionales para pymes y autónomos de Barcelona: rápidas, responsive y preparadas para posicionar en Google. Presupuesto cerrado, código 100% tuyo y sin permanencias.

Qué esperar de unas páginas web en Barcelona hechas en serio
Las páginas web en Barcelona que funcionan tienen tres cosas en común: cargan rápido, se entienden en el móvil sin ampliar y dicen en los primeros diez segundos qué haces y cómo se te contrata. Suena obvio y es lo que falla en la mayoría.
Una página web profesional no se cobra por número de secciones. Se cobra por el trabajo de decidir qué entra, qué se queda fuera y cómo se ordena. Por eso damos presupuesto cerrado antes de empezar: sabes lo que pagas y sabes lo que recibes.
Y sin cuotas obligatorias. Ni la web ni el dominio quedan atados a nosotros: si mañana te vas, te llevas el código. Trabajamos en Barcelona ciudad y en toda el área metropolitana.
Qué distingue a una página web profesional
Buscar páginas web en Barcelona devuelve cientos de resultados que ofrecen prácticamente lo mismo. La diferencia real no está en el precio ni en el número de secciones: está en si la web se ha construido pensando en tu cliente o en rellenar una plantilla.
Una página web profesional responde a tres preguntas antes de que aparezca el primer píxel: a quién le vendes, qué necesita saber esa persona para confiar en ti, y qué quieres que haga cuando termine de leer.
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Primero la estructura, después la estéticaDecidimos qué dice cada página antes de diseñar nada. Es la fase que determina si la web funcionará.
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Diseñada para convertirEn diez segundos tiene que quedar claro qué haces, para quién y cómo contactarte.
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A medida, sin plantillasCada web parte de tu marca y tu sector. El código es tuyo al terminar.
Qué tipo de página web necesita tu negocio
Web corporativa. Para empresas que necesitan explicar qué hacen, mostrar credibilidad y recibir contactos cualificados. Entre cinco y doce páginas: servicios, sobre nosotros, casos, blog y contacto. Es lo que buscan la mayoría de pymes cuando piden crear una página web en Barcelona. Lo detallamos en webs para empresas.
Tienda online. Si vendes producto, la web deja de ser un folleto y pasa a ser un canal de venta con catálogo, carrito, pasarela de pago y control de stock. Cambia el planteamiento entero. Lo tratamos en tiendas online.
Landing page. Una sola página con un único objetivo, para acompañar campañas de Google Ads o redes. Sin menú y sin distracciones. Más información en landing pages.
Web de catálogo sin venta online. Muchos negocios de Barcelona necesitan enseñar producto sin gestionar pagos: mayoristas, talleres, distribuidores. Se muestra el catálogo y el pedido se cierra por teléfono o WhatsApp.
Si no tienes claro cuál te conviene, no pasa nada: es la parte que resolvemos en la primera conversación. Lo habitual es que quien pide una tienda online necesite en realidad una web corporativa con catálogo, o al revés.
¿No sabes qué tipo de web necesitas? Te lo aclaramos gratis.
Cuéntanos qué vendes y a quién. En dos minutos te decimos si te conviene una web corporativa, una tienda online o una landing.
Cómo creamos tu página web, paso a paso
1. Conversación inicial. Media hora, por teléfono o en persona si estás en Barcelona. Queremos entender tu negocio, a quién le vendes, qué te diferencia y qué esperas conseguir. De aquí sale todo lo demás.
2. Propuesta y presupuesto cerrado. En 24 horas tienes por escrito qué vamos a hacer, cuántas páginas, qué funcionalidades y qué plazo. Cerrado. Si más adelante quieres añadir cosas, se presupuestan aparte, pero lo acordado no se mueve.
3. Estructura y contenidos. Antes de diseñar decidimos qué páginas habrá y qué dice cada una. Si no tienes textos ni fotos, los producimos nosotros.
4. Diseño y desarrollo. Ves el diseño antes de que se programe nada, y hay margen de cambios. Una vez aprobado se construye: responsive real, velocidad optimizada y SEO técnico desde el primer día.
5. Revisión y entrega. Repasamos juntos la web en tu propio dispositivo. Corregimos lo que haga falta y publicamos. Te entregamos accesos, dominio y hosting a tu nombre, y una formación para que sepas editarla tú.
Una landing está lista en 5-7 días, una web corporativa entre 2 y 4 semanas, y una tienda online entre 4 y 8. Lo que más suele retrasar un proyecto no es el desarrollo: es esperar textos y fotos. Si prefieres delegarlo, esto es lo que cubre empresa de diseño web en Barcelona.
Cuánto se tarda de verdad y qué hace que se alargue
Los plazos que damos son los de arriba. Lo que casi nadie te cuenta es cuándo empieza a correr ese reloj: no el día que aceptas el presupuesto, sino el día que están los textos, las fotos y los accesos.
Los contenidos. Escribir los textos de ocho páginas lleva más que maquetarlas. Si nos los pasas tú, el cuello de botella eres tú. Si los escribimos nosotros, hay una ronda de validación tuya que también ocupa días.
Las fotos. Un reportaje del local o del equipo hay que agendarlo, y en agosto o en plena temporada alta es fácil que no encontréis hueco ni tú ni el fotógrafo.
Los accesos. Aquí se pierden las semanas de verdad: el dominio está en un registrador que no recuerdas, el correo lo lleva el gestor anterior, del panel de hosting no hay contraseña. Recuperar un dominio de una agencia que no contesta puede parar el proyecto entero.
Quién aprueba. Una web que valida una persona sale antes que una que validan tres socios con agendas distintas.
Si vendes online. Las fichas de producto se cargan una a una, las tarifas de envío hay que decidirlas, y el alta de la pasarela de pago no depende de nosotros: la aprueban el banco o la plataforma, con sus tiempos y su papeleo.
Lo que rara vez retrasa una web es el diseño. Cuando un proyecto se va de fecha casi siempre es porque falta material o falta una decisión.
La forma de acortarlo es aburrida pero funciona: antes de empezar, junta en una carpeta el logotipo en vectorial, fotos originales del negocio, los textos que ya tengas aunque estén en bruto, los datos fiscales para el aviso legal y los accesos al dominio. Y nombra a una sola persona que decida.
Si tienes una fecha que no se mueve —la apertura del local, una feria, la campaña de Navidad— dilo en la primera conversación. Se sale con menos páginas y se amplía después. Publicar tarde una web completa suele salir peor que publicar a tiempo una web corta.
Qué incluye siempre una web nuestra
Todo lo que sigue va incluido en cualquier página web que hagamos, sin extras ni sorpresas a mitad de proyecto.
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Velocidad y Core Web VitalsImágenes optimizadas y carga por debajo de dos segundos. Google lo usa para posicionar, y tus visitantes lo notan.
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SEO técnicoEncabezados, etiquetas, datos estructurados, sitemap e indexación. La base para trabajar después el posicionamiento. Luego, el mantenimiento web Barcelona mantiene esa base al día.
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Responsive de verdadProbada en móvil, tablet y escritorio. Más de la mitad de tus visitas llegarán desde el móvil.
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Formularios probados uno a unoCon aviso por correo cuando alguien te escribe. Es el fallo más común que encontramos en webs ajenas.
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Aviso legal, privacidad y cookiesTextos adaptados al RGPD y banner configurado. Obligatorio en España y motivo habitual de sanción.
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Dominio, hosting y SSL a tu nombreCon los accesos entregados y formación para que edites la web sin depender de nadie.
De quién es la web el día después
Esta es la parte que nadie mira al contratar y la que duele años después. Conviene dejarla clara por escrito, con nosotros o con quien elijas.
El dominio va a tu nombre. Con tus datos fiscales y un correo tuyo como contacto, no el de la agencia. Puedes comprobarlo consultando el WHOIS del dominio. Si ahí aparece el nombre de quien te hizo la web, no puedes cambiar de proveedor sin su permiso.
El código es tuyo. Al entregar te pasamos los archivos y la base de datos, si la hay. No sólo el enlace y un usuario de administrador.
Puede tocarla quien tú quieras. Tú, si prefieres que te enseñemos a cambiar textos y fotos. Otro programador, si algún día decides cambiar. O nosotros, con un plan de mantenimiento. Ninguna de las tres opciones te obliga a las otras dos.
Lo que no siempre es transferible. Las licencias de terceros van a nombre de quien las compra: algunas tipografías se licencian por dominio y ciertos plugins de pago no se pueden ceder. Si un proyecto necesita algo así, se dice antes de usarlo, no al final.
Si te vas. Te entregamos copia completa —archivos, base de datos y registros DNS— y echamos una mano en el traspaso. No hay permanencia y no retenemos accesos como palanca de negociación.
Una advertencia por si no nos eliges: el dominio y el alojamiento hay que renovarlos cada año, los tengas con quien los tengas. Si caducan, la web desaparece y el dominio queda libre para que lo registre cualquiera. Recuperarlo después es caro y a veces imposible.
Haz estas tres preguntas a cualquier proveedor, por correo, para tener la respuesta escrita: a nombre de quién queda el dominio, si te entregan el código al acabar, y qué pasa con la web el día que dejes de pagar el mantenimiento.
Dinos qué necesitas y te damos precio cerrado.
Sin partidas abiertas ni sorpresas a mitad de proyecto. Una cifra fija por escrito antes de empezar nada.
Qué determina el presupuesto de una página web
La pregunta más frecuente de quien busca páginas web en Barcelona es cuánto cuesta. La respuesta honesta es que depende, pero depende de cosas concretas que puedes valorar tú mismo antes de pedir presupuesto:
Número de páginas. No es lo mismo una landing que una web de quince secciones con blog y zona privada.
Si vendes online o no. Una tienda con catálogo, pagos, envíos y stock multiplica el trabajo respecto a una web corporativa.
Quién produce el contenido. Si tienes textos y fotos, el proyecto avanza rápido. Si hay que redactarlos y hacer sesión fotográfica, se suma.
Funcionalidades a medida. Reservas, calculadoras, áreas de cliente o conexión con tu programa de facturación se valoran aparte.
Idiomas. Una web en castellano, catalán e inglés triplica el contenido a producir y mantener.
Trabajamos con presupuesto cerrado: analizamos lo que necesitas y te damos una cifra fija antes de empezar. Sin partidas abiertas y sin permanencia. Si quieres una estimación antes de hablar, tienes la calculadora de precio, o pídenos presupuesto directamente.
Plantilla o desarrollo a medida: cuándo compensa cada uno
Empecemos por lo incómodo: hay negocios que no necesitan encargar una web. Si vendes un servicio, no tienes catálogo y lo único que quieres es que te encuentren y te llamen, un constructor con una plantilla decente te resuelve el problema. Llámanos cuando se te quede corta.
Cuando vendes de una manera que la plantilla no contempla. Reservas por franjas, presupuesto calculado por medidas, catálogo con variantes raras, precios distintos para profesionales. Ahí empiezas a pagar extensiones que se pisan entre ellas.
Cuando la plantilla manda sobre el contenido. Si acabas escribiendo relleno para llenar tres huecos que traía el diseño, el diseño está decidiendo tu discurso comercial. Debería ser al revés.
Cuando quieres irte. Muchas plataformas no exportan el diseño de forma utilizable. Lo que pagas cada mes no es sólo alojamiento: es el permiso de seguir viendo tu propia web. Se descubre el día que intentas mudarla.
Cuando pesa. Una plantilla carga librerías para funciones que tú no usas. Se nota en el móvil, con datos, en la calle, que es donde te va a mirar buena parte de la gente.
El desarrollo a medida te da lo contrario: sólo el código que hace falta, una estructura pensada para lo que tú vendes y la tranquilidad de que otro profesional pueda continuarlo. Ese es su argumento real, no la palabra «exclusivo».
La regla práctica: si tu web es un folleto que actualizas una vez al año, la plantilla te sirve y no pasa nada. Si es el canal por el que entran clientes cada semana, cada fricción de esa plantilla te cuesta dinero todos los meses.
Páginas web en Barcelona y área metropolitana
Trabajamos con negocios de toda la ciudad de Barcelona y de su área metropolitana. Si estás cerca, podemos vernos en persona para la reunión inicial y para la entrega, que es cuando más se agradece tener a alguien delante.
También creamos páginas web para empresas de Mataró, Badalona, Terrassa, Granollers, El Prat de Llobregat y el resto de la provincia de Barcelona. Fuera de Cataluña trabajamos en remoto sin problema: buena parte de nuestros proyectos se han hecho enteros por videollamada.
Qué mirar cuando buscas páginas web Barcelona en Google
Escribes eso en el buscador y te salen decenas de opciones que dicen casi lo mismo. Los primeros no son los mejores: son los que mejor han trabajado ese resultado, y algunos ni siquiera son resultados, son anuncios. Nosotros incluidos, cuando toca. Así que aquí va cómo cribarlos, aunque el filtro nos deje fuera.
Mírales la web en el móvil. Con tus datos, no con el wifi de la oficina. Si tarda, si baila mientras carga, si el menú se pelea contigo: eso es lo que te van a entregar.
Pide las tres últimas webs entregadas, no el portfolio de la portada. Y entra en ellas: mira si siguen online, si el contenido está al día, si el negocio sigue abierto.
Pregunta quién la va a hacer. En muchas agencias quien te vende no es quien monta, y quien monta a veces está subcontratado fuera. No es malo en sí, pero cambia con quién hablas cuando algo falla un viernes.
Lee las reseñas de tres estrellas. Las de cinco cuentan poco y las de una suelen ser un enfado puntual. La verdad operativa de una empresa está en las intermedias.
Desconfía del plazo redondo sin preguntas. Quien no te ha preguntado cuántas páginas necesitas, si vendes online o quién escribe los textos no puede darte una fecha. Te está dando un eslogan.
Que sea de Barcelona vale si sirve para algo. Sirve si podéis veros, si conoce tu tipo de cliente, si entiende que un negocio de Gràcia y uno del Poblenou no venden igual. Si nunca le vas a ver la cara, da igual que su dirección esté en la Diagonal.
Y una última, la que más te ahorra: pide por escrito a nombre de quién queda el dominio y qué cuesta un cambio después de la entrega. Quien contesta rápido y con números no tiene nada que esconder.
¿Prefieres que te llamemos y lo vemos por teléfono?
Media hora basta para entender tu negocio y decirte con franqueza qué necesitas y cuánto tardaríamos.
Los errores que más caros salen al encargar la primera web
Ninguno de estos es raro. Los vemos al recoger webs que hizo otro, y casi siempre se podían haber evitado con una pregunta a tiempo.
Poner el dominio a nombre de quien te la hace. Suele pasar cuando la primera web la monta un conocido. Funciona bien hasta el día que esa persona deja de contestar, y entonces no puedes ni cambiar de alojamiento ni tocar el correo.
Decidir por el precio de hoy sin preguntar por el de dentro de un año. La cuota que sube, los cambios que se cobran aparte, la renovación que llega sin avisar. El coste real de una web se mide en el segundo año, no en el primero.
Publicar antes de decidir a quién vendes. Un restaurante de Ciutat Vella que quiere al turista de paso y al vecino del barrio a la vez acaba con una carta ilegible en dos idiomas y sin reservas de ninguno de los dos.
Esconder lo que la gente ha venido a buscar. Dirección, horario y teléfono. Un taller de Sant Andreu o una clínica del Eixample se juegan la llamada en los primeros segundos, y quien mira desde el móvil no va a rebuscar en el pie de página.
Fotos de banco de imágenes. Se notan siempre. Una peluquería de Gràcia con foto de salón americano tira a la basura lo único que la diferencia de la de la esquina.
No probar el formulario nunca más. Se cambia un correo, caduca una contraseña, el aviso empieza a caer en spam, y estás semanas perdiendo mensajes sin enterarte. Rellena tu propio formulario una vez al mes desde el móvil.
Dar por hecho que la web sola posiciona. En búsquedas locales, buena parte del espacio se lo lleva el mapa. Con la ficha de Google Business Profile abandonada, la web puede estar impecable y seguir invisible para quien busca desde la calle de al lado.
Saltarse los textos legales. Si haces actividad económica tienes que identificarte en la web, y si recoges datos por un formulario tienes que explicar qué haces con ellos. No se arregla copiando el aviso legal de otro, que suele venir con el nombre del otro dentro.
Cómo saber si tu página web está funcionando
Hay una pregunta que ordena todas las demás: ¿cuántos clientes entraron por ahí el mes pasado? Si no sabes responderla, ese es el primer arreglo, y no hace falta rediseñar nada para hacerlo.
Lo primero, lo que hay que dejar de mirar. Las visitas suben con un enlace afortunado, con bots o con una campaña mal segmentada: es una cifra que sube hagas lo que hagas y por eso consuela tanto. El tiempo en página tampoco dice lo que parece: puede significar interés o que la gente no encuentra lo que busca.
Contactos útiles, separados del spam y de los proveedores que te escriben para venderte algo. Cuenta sólo los que podrían acabar comprando.
Llamadas desde el móvil. En negocio local mucha gente no rellena nada: pulsa el teléfono. Si no estás midiendo los clics en el número, estás ciego para la mitad de tus contactos.
De dónde vienen. Buscador, ficha de Google, redes, recomendación. La herramienta más barata para saberlo sigue siendo preguntárselo al que llama y apuntarlo.
Formularios empezados y no enviados. Si hay muchos, el formulario pide demasiado o pregunta algo que incomoda.
Qué páginas reciben visitas desde el buscador y con qué búsquedas. Search Console es gratis y te lo dice. Ahí ves si te encuentran por lo que vendes o por algo que no te interesa.
Sobre cuándo juzgar: no a las dos semanas. Una web nueva necesita que la rastreen, que se enlace y que la gente empiece a encontrarla. Piensa en meses, y compara contra el mismo periodo del año anterior si tu negocio tiene temporada.
Y qué hacer con lo que veas: si una página recibe visitas y no genera contactos, casi nunca necesita un rediseño entero. Suele necesitar otro titular, otro orden de la información y el teléfono donde se vea. Eso se cambia en una tarde y se vuelve a medir.
Preguntas frecuentes sobre páginas web
Depende del número de páginas, de si necesitas tienda online y de cuánto contenido hay que producir. Trabajamos con presupuesto cerrado: analizamos lo que necesitas y te damos una cifra fija antes de empezar, sin partidas abiertas ni sorpresas al final.
Una landing page está lista en 5-7 días. Una web corporativa, entre 2 y 4 semanas. Una tienda online, entre 4 y 8 semanas. El plazo depende sobre todo de la rapidez con la que recibamos textos, fotos y accesos.
Con una conversación de treinta minutos basta para arrancar. Necesitamos entender tu negocio, a quién le vendes y qué quieres conseguir. Los textos y las fotos los podemos producir nosotros si no los tienes.
Es tuya. El código, el dominio y el hosting quedan a tu nombre, y te entregamos los accesos al terminar. No hay permanencia: si algún día quieres llevártela a otro sitio, puedes hacerlo sin pedirnos permiso.
Sí. Montamos la web sobre un gestor que puedes manejar sin saber programar, y en la entrega hacemos una formación para que sepas cambiar textos, fotos y páginas por tu cuenta.
Barcelona y el área metropolitana son nuestra base y podemos vernos en persona. También trabajamos en remoto con clientes del resto de España, Andorra y Latinoamérica.
El SEO técnico va incluido siempre: estructura, velocidad, etiquetas, datos estructurados, sitemap e indexación. El posicionamiento por palabras clave concretas es un trabajo continuo y se contrata aparte.
La revisamos antes de proponerte nada. A veces compensa rediseñarla y otras veces basta con corregir velocidad, estructura y contenidos. Te decimos con franqueza cuál de las dos cosas te conviene.
No. Cada página web parte de tu marca y de tu sector. Usamos WordPress o desarrollo a medida según el caso, pero el diseño se hace para ti, no se compra hecho.
Hablas siempre con la persona que diseña y programa tu web. No hay comerciales de por medio ni cuentas que pasan de mano en mano.
¿Hablamos de tu página web?
Cuéntanos qué necesitas y te decimos con franqueza qué tipo de web te conviene, cuánto tardaríamos y cuánto costaría. Respuesta en menos de 24 horas.