Portfolio relevante a tu sector
Casos verificables con cliente real
Tiempo de respuesta menor de 24 horas
Trato directo, sin intermediarios
Propiedad del código, dominio y hosting
Precio cerrado por escrito
Plazos cerrados con consecuencias si hay retraso
Mantenimiento opcional, nunca obligatorio
Contrato claro con cláusulas estándar
Tecnología razonable, no obsoleta
Comunicación honesta: te dice qué no puede hacer
Sensación general: la química personal importa
Preguntas frecuentes
Que el dominio o el hosting queden a nombre del diseñador web. Es la trampa más frecuente y la más cara. Si el diseñador web retiene la propiedad de tu dominio o aloja tu web en sus servidores sin darte acceso independiente, quedas atrapado. Cualquier desacuerdo futuro te puede dejar sin web de un día para otro. Antes de firmar cualquier contrato, confirma por escrito que el dominio está a tu nombre y que el hosting puedes cambiarlo libremente sin perder la web.
Mínimo tres. No para negociar precio a la baja, sino para calibrar qué es normal y qué no. Si solo hablas con un diseñador web, no tienes referencia. Al hablar con tres ves rápidamente quién hace preguntas inteligentes sobre tu negocio, quién tarda más en responder, quién tiene el portfolio más relevante y quién da un precio razonable. Tres conversaciones también te dan confianza en la decisión final: cuando eliges, sabes por qué.
No. Es lo más normal del mundo en cualquier relación comercial profesional. Un diseñador web con experiencia real y clientes satisfechos no tiene ningún problema en darte un contacto. Si el diseñador web se pone a la defensiva cuando pides una referencia, esa reacción ya es una respuesta. Los clientes de un buen diseñador web están encantados de recomendar al profesional que les hizo un buen trabajo. Un mensaje corto por email o WhatsApp al cliente anterior es suficiente.
Con tres mecanismos contractuales: primero, paga por fases vinculadas a entregables concretos, no por adelantado en su totalidad. Segundo, incluye en el contrato una cláusula de resolución si se superan los plazos acordados. Tercero, asegúrate de que tienes acceso a todos los sistemas desde el día uno: panel del hosting, registrador del dominio, repositorio de código. Si el diseñador web te da acceso completo desde el inicio, no puede retenerte nada. Si se niega a darte acceso hasta el final, ya tienes un problema.
Sí. Incluye estos puntos: nombre de tu empresa y sector, objetivo principal de la web (captar clientes, vender online, dar información), público objetivo, webs de competidores que te gusten y por qué, webs que no te gusten y por qué, funcionalidades imprescindibles (formulario, tienda, reservas), plazo deseado, presupuesto aproximado, y si tienes textos e imágenes propios o necesitas que el diseñador web los cree. Con estos datos, cualquier diseñador web serio puede darte un presupuesto real en 48 horas.
En resumen
Elegir bien a tu diseñador web no es suerte. Es proceso. Aplica estos 12 criterios antes de firmar y eliminarás el 90% de los problemas que llevan a proyectos fallidos. Si buscas un diseñador web que cumpla todos estos criterios, en WebsBarcelona trabajamos con contrato, precio cerrado, plazos reales y el dominio siempre a tu nombre. Habla con nosotros y en 24 horas tienes presupuesto.
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